
¿Cuánto tiempo lleva colegiado en el CETIT y qué le motivó a hacerlo?
Llevo 37 años colegiado en el CETIT, desde el año 1988. La decisión de colegiarme vino motivada tanto por la estima a la profesión como por el espíritu asociativo que siempre he tenido. Un compañero de trabajo, Salvador Masip, me animó a dar el paso, y enseguida entendí que el Colegio era un espacio natural de encuentro, defensa y proyección de nuestra profesión.
¿Cómo recuerda su etapa como decano? ¿Qué retos y logros destacaría?
Recuerdo la etapa como decano como un período intenso y muy enriquecedor, marcado por la voluntad de modernizar el Colegio y acercarlo a los colegiados. Uno de los principales retos fue poner al CETIT en las condiciones óptimas de infraestructura tecnológica y organizativa, así como mejorar los espacios de trabajo y de formación, tanto en la sede de Tarragona como en la de las Terres de l'Ebre.
Durante aquellos años se apostó decididamente por la digitalización de los servicios, la mejora del sistema de visado, la creación de la web institucional, el desarrollo de nuevos servicios profesionales y el impulso de la imagen corporativa del Colegio. Todo esto fue acompañado de un incremento del número de colegiados y de mayor proyección social de la profesión, con campañas para dar a conocer la utilidad de los servicios de los ingenieros e ingenieras a la sociedad.
En el marco del 100 aniversario recibió un reconocimiento especial. ¿Qué significó para usted?
Fue un acto muy emotivo. Recibir un reconocimiento en el acto de conmemoración del centenario del CETIT, y además el máximo galardón que otorga la Unión de Asociaciones de Ingenieros Técnicos Industriales de España, es un honor que valoro profundamente. Es un reconocimiento a una trayectoria profesional y colegial dedicada a nuestras instituciones.
Entiendo este galardón como un reconocimiento compartido con todas las personas que han formado parte de las diferentes Juntas de Gobierno del CETIT y con los trabajadores y trabajadoras del Colegio. También quiero destacar mi etapa en la ejecutiva del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial y en la Fundación Técnica Industrial, que ampliaron mi visión del papel colegial a escala estatal. Y, por supuesto, este camino no habría sido posible sin el apoyo y comprensión de la familia.
¿Cómo ha evolucionado el CETIT desde sus inicios hasta hoy, según su experiencia?
La evolución del CETIT ha sido constante. A partir de enero de 2001, durante mi etapa como decano, se trabajó de forma continuada para mejorar la organización interna, ampliar y profesionalizar los servicios, introducir las tecnologías de la información y las comunicaciones, implantar sistemas de calidad como la ISO 9001 y reforzar la imagen corporativa del Colegio.
También fue clave la consolidación de la delegación de las Terres de l'Ebre, con la compra y ampliación de la sede de Tortosa, así como la apuesta por la formación continua, la bolsa de trabajo, los servicios telemáticos y la presencia activa del CETIT en el ámbito institucional catalán y estatal. Todo ello permitió que el Colegio sea hoy una institución moderna, arraigada en el territorio y preparada para afrontar nuevos retos.
¿Qué papel cree que seguirán teniendo los ingenieros técnicos en los próximos años?
La ingeniería es uno de los motores fundamentales de la sociedad. Hace posible que la industria funcione, que la tecnología avance y que el progreso se traduzca en mayor seguridad, calidad de vida y desarrollo sostenible. Los avances tecnológicos son cada vez más acelerados y la ingeniería desempeña un papel clave, aplicando la tecnología para dar respuesta a las necesidades reales de la sociedad. El futuro es difícil de imaginar, pero sin duda alguna la ingeniería tendrá un protagonismo indiscutible.
¿Qué mensaje transmitiría a las nuevas generaciones de ingenieros e ingenieras?
Los ingenieros e ingenieras que salen hoy de la universidad tienen un futuro esperanzador, tanto en lo que se refiere a las oportunidades laborales como al desarrollo profesional. La universidad proporciona las bases técnicas, pero es necesario mantener una actitud de formación continua y de aprendizaje constante a lo largo de toda la carrera.
También es importante recordar el papel de los colegios profesionales, que ayudan tanto en la búsqueda de empleo como en la formación y el acompañamiento profesional. La profesión está en constante evolución, y formar parte del Colegio es una forma de crecer conjuntamente y de seguir aportando valor a la sociedad.

