Tomás Rodríguez Morales, celebra 25 años de colegiación en el CETIT y comparte una trayectoria marcada por la pasión, el aprendizaje constante y la evolución tecnológica del sector. Lo repasamos en esta entrevista.

Inició su vida profesional en 1985 en la Central Nuclear Vandellós II. ¿Cuáles fueron las principales responsabilidades y aprendizajes de esa etapa? Mi trayectoria profesional empezó mientras todavía compaginaba la formación con el trabajo. En esa etapa inicial, en Vandellós II, empecé como instrumentista de analizadores, una posición que me permitió tener un primer contacto directo con el mundo industrial y entender el funcionamiento real de una gran instalación energética. Fue una etapa de aprendizaje muy importante, tanto a nivel técnico como personal, porque me ayudó a confirmar mi vocación por la ingeniería y la necesidad de seguir formándome de forma constante.
Desde 1988 trabaja en BASELL POLIOLEFINAS. ¿Cómo ha evolucionado su rol en la empresa a lo largo de los años? Llevo más de 38 años desarrollando mi actividad profesional en la misma empresa, aunque a lo largo del tiempo ha cambiado varias veces de nombre. Empecé como analista de laboratorio, aprovecho tanto mi formación profesional, y progresivamente fui asumiendo nuevas responsabilidades: desarrollo de nuevos equipos, ingeniería de planta, procesos y posteriormente mantenimiento, especialmente en el ámbito eléctrico y de instrumentación. Esta evolución ha sido posible gracias a la formación continua, la motivación y la capacidad de adaptarme a los cambios que pedía la empresa y el sector.
Actualmente es responsable del departamento de Energía. ¿Cuáles son las principales funciones y qué retos implica esta gestión? Desde 2018 soy responsable del departamento de Energía, un área que en ese momento todavía no tenía la relevancia que tiene hoy. Las funciones principales se centran en la gestión energética, la efi ciencia, el seguimiento del mercado eléctrico y la adaptación a un entorno cada vez más complejo y cambiante. Uno de los grandes retos ha sido precisamente esta acelerada transformación del sector, que obliga a un aprendizaje constante ya una gran capacidad de adaptación.
¿Puede explicarnos la importancia de la planta fotovoltaica on-site de 5 MWp y su gestión? La instalación de la planta fotovoltaica on-site de 5 MWp ha sido un proyecto clave en la estrategia de sostenibilidad de la empresa. Es la única planta de estas características en el polígono químico y permite generar aproximadamente el 10% del consumo energético de la planta, equivalente al consumo anual de una población de unos 3.000 habitantes. El proyecto se desarrolló mediante acuerdo PPA, que permite combinar inversión externa con estabilidad de costes energéticos. Esta planta carece de impacto ambiental negativo y nos permite avanzar hacia un modelo más sostenible y alineado con los objetivos de desarrollo sostenible.
¿Qué han representado para usted estos 25 años de colegiación en el CETIT? La colegiación ha sido siempre un punto de referencia profesional. El CETIT es un organismo imprescindible que ofrece un espacio de encuentro, formación, consulta y soporte a los ingenieros. Aunque no me dedico a la profesión libre, el Colegio me ha permitido mantener el contacto con la profesión, actualizar conocimientos y formar parte de una comunidad técnica con valores compartidos. Al final, el Colegio es una herramienta al servicio tanto de los profesionales como de la sociedad.
¿Cómo valora la evolución de la profesión y el papel del Colegio durante ese tiempo? La profesión ha evolucionado mucho, tanto a nivel técnico como social. Hoy en día se pide una mayor polivalencia, capacidad de aprendizaje y adaptación al cambio. El Colegio ha sabido evolucionar en paralelo, adaptándose a las nuevas necesidades de la sociedad y de los profesionales, ampliando servicios y reforzando su papel como institución de referencia.
¿Qué consejo daría a los jóvenes ingenieros que comienzan su carrera? Les diría, en primer lugar, que se colegien, porque el Colegio es un punto de apoyo y conexión profesional. También que no se cierren puertas, que mantengan una actitud abierta y una formación continua. Para mí, lo importante es poner pasión en el trabajo: el ingeniero no nace, se hace, y se construye con motivación, esfuerzo y ganas de aprender. Las oportunidades están ahí, pero hay que saber aprovecharlas.
¿Tiene algún recuerdo o momento especial vinculado al CETIT? Uno de los momentos que más valoro es la participación en el día anual del Colegio, un encuentro que permite reencontrar a compañeros, compartir experiencias y reforzar el sentimiento de pertenencia. Estos espacios de relación profesional y humana son una de las grandes fortalezas del CETIT.

